Tres vidas muy distintas con un denominador común: el fútbol como vía de escape. Ellas.futbol reproduce un excelente artículo publicado en El País en el que se relatan las peripecias de tres estrellas que miran al próximo mundial de Francia. Una de ellas, Fatim Nawara, nunca llegará a contarlo.

Fatim ahogó en el Mediterráneo el sueño de ser una de las mejores del mundo. Su caso, como el de otras muchas futbolistas, refleja la discriminación que sufren mujeres en multitud de países del planeta, en donde ser mujer y jugar al fútbol es sinónimo de rechazo social.

Otras, como la estrella de la selección brasileña Marta Vieira, han tenido mejor suerte, aunque sus comienzos en un pueblo del noroeste de Brasil tampoco fueron sencillos. Marta era un bicho raro entre cientos de niños que gambeteaban en la arena: “era solo yo, una niña entre un montón de niños”.

Para Nadia Nadim, que huyó de Afganistan escondida en un camión, la llegada a Dinamarca le salvó la vida. Allí, en un centro para solicitantes de asilo, la delantera del Manchester City descubrió su pasión. El fútbol le ha procurado una vida digna.

Artículos como el que aquí reproducimos de El País sacan a la luz tres historias de superación, de mujeres compitiendo en un territorio de hombres. Dos de ellas: Marta y Nadia alcanzaron sus sueños, Fatim, no pudo vivir para contarlo.

Enlaza con la noticia: El País

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.