Atlético

OPINIÓN. El once titular del Atlético de Madrid podemos recitarlo de memoria. Es verdad que una de las premisas para que un equipo triunfe es tener una columna vertebral sólida, algo que el conjunto colchonero cumple con creces. De ahí el título de campeón de la Liga Iberdrola 17-18 y su presencia en las semifinales de la Copa de la Reina. Pero también es cierto que es muy importante tener buen fondo de armario para los posibles picos de rendimiento que se dan durante la temporada. Y en eso, anda cojo.

Es, al menos, el mensaje que lanza Ángel Villacampa, pues hay que remontarse hasta el partido contra el Betis, jornada 25, para encontrar un cambio en la alineación rojiblanca. Y fue por obligación, debido a la lesión de Ludmila. Esther tuvo la oportunidad de entrar en el once. A partir de ahí, misma combinación de jugadoras ante Sevilla, Espanyol, Rayo, Levante, Zaragoza CFF y Valencia.

Cambios de posición y listo

Los resultados dan la razón al míster del Atlético, pero… ¿Realmente es una gestión de vestuario adecuada? ¿Qué ocurrirá cuando haya que cambiar algo en un partido porque el plan A no funciona? Alguna de las respuestas se pudieron ver contra el Valencia en la ida de los octavos de Copa de la Reina. Cuando el partido se pone feo, no se toca nada, únicamente algún cambio de posición. Así, el primer cambio llega en el minuto 80, cuando el partido ya esta remontado y se da descanso a una Ludmila que se había vaciado.

Esta claro que los resultados mandan en el futbol, pero la gestión de vestuario es clave para conseguirlos, al igual que la profundidad de plantilla. Me atrevo a aventurar que el Atlético de Madrid no será campeón de la Copa de la Reina. Principalmente porque sus jugadoras importantes llegan muy cargadas de minutos y en una competición de domingo, miércoles, domingo, es imprescindible que todas las futbolistas estén enchufadas.

Falta de confianza

Tampoco jugando 10 ó 5 minutos como el pasado sábado les ocurrió a Esther o Marta Cazalla, futbolistas que en cualquier otro equipo serian titulares o tendrían muchos minutos. Es imposible. Primero, porque no tienen ritmo de competición y segundo, porque el mensaje que reciben la futbolistas es una gran falta de confianza cuando llevan casi dos meses jugando las mismas once compañeras.

Es cierto que esas jugadoras no aprovecharon la oportunidad contra el Wolfsburgo en la vuelta de la Champions League. Aquel bochornoso 12-2 que prácticamente hizo que Villacampa dejase de creer en las rotaciones. Aun así, el propio preparador reconoció su error y asumió la culpa de aquella derrota, aunque con sus actos ha dejado claro que no solo fue culpa suya y algunas jugadoras quedaron muy señaladas. Aun así, es trabajo del propio míster devolverles la confianza para que sumen todas al grupo.

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