Nayara
@FundaAlbaFem

OPINIÓN. Lección de valores en el Andrés Iniesta. Ocurrió ayer, 18 de marzo de 2018. Fundación Albacete y Rayo Vallecano realizaron un minuto de silencio en memoria de Nayara, prima de la franjirroja Laura Domínguez fallecida la semana pasada, en contra de las indicaciones de la colegiada del encuentro. La andaluza Inmaculada Prieto no quería esos 60 segundos de homenaje. Las jugadoras sí, y lo hicieron.

Se lo pedía el cuerpo a todas y a cada una de ellas. Les importaba poco lo que pensase la señorita, o señora, o lo que sea, del silbato. Un minuto de silencio en recuerdo de una niña de 9 años víctima del cáncer, que no solo era familiar de la rayista Laura Domínguez sino que era una fiel seguidora del conjunto madrileño y una gran amante del fútbol. Así que todas, las jugadoras del Fundación Albacete y del Rayo, se pasaron por el arco del triunfo a Inmaculada Prieto y detuvieron el juego 60 segundos. ¡Olé!

La del silbato se enfadó, pataleó y se quejó a los banquillos, amenazando al personal con que tal subordinación quedaría reflejada en el acta. “¡Qué miedo!”, debieron pensar Miguel Ángel Quejigo, Carlos del Valle y compañía. Como si les importarse mucho, pendientes como estaban de homenajear a Nayara y guardar el respetuoso minuto de silencio que la tal Inmaculada Prieto quería impedir.

¿En qué estaría pensando?

¿En qué estaría pensando la colegiada? Seguro que hay que seguir un protocolo para solicitar-realizar un minuto de silencio, que seguro que está estipulado en las normas de la RFEF, la LFP, el CSD y la NASA, si nos ponemos, pero el sentido común debe primar por encima de todo este tipo de acciones. No era una reivindicación política, ni religiosa, ni nada por el estilo. Era un minuto de silencio por la muerte de una niña de 9 años, prima de una jugadora del Rayo Vallecano.

A la tal Inmaculada Prieto le debio oler a cuerno quemado cuando el cuadro vallecano celebró el gol de Natalia Pablos con otro pequeño homenaje a Nayara. O quizá para entonces ya se había dado cuenta de su ridículo previo. ¿Qué pensará hoy de todo esto? ¿Se le habrá caído la cara de la vergüenza?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.