Podría convertirse en un auténtico hito, en un acontecimiento que marcaría un antes y un después en el boxeo femenino. Supondría, por tanto, la mayor pelea de la historia de este deporte. Un combate que comenzó a fraguarse en los instantes previos del Deontay Wilder-Tyson Fury y que significaría la vuelta al ring de una de las más grandes: Laila Ali, hija de Muhammad Ali.

La estadounidense Claressa Shields, doble campeona olímpica y la más joven de la historia (10 peleas) en lograr cinturones mundiales en tres categorías de peso, lleva tiempo insistiendo en que desea pelear con Laila Ali, después de que esta afirmase que ninguna púgil de la actualidad le motivaba a volver al cuadrilátero, del que se retiró hace 13 años.

Hace ya tiempo que Shields, con 24 años, se hace llamar la GWOA (la mujer más grande de todos los tiempos), “menospreciando” a Ali. La abeja que pica terminó por morder el anzuelo mientras analizaba la pelea entre Fury y Wilder en ESPN.

“¿Si he pensado en el boxeo? No. Pero últimamente ha habido una pequeña charla. (Shield) me ha estado llamando… y la gente me pregunta si volvería. Bueno, tengo que estar inspirada por mi oponente y por la bolsa, porque hay muchas cosas en juego. Tengo múltiples flujos de ingresos y no necesito hacerlo. Debe ser porque yo tenga que querer hacerlo”, sostuvo.

La hija de The Greatest, que se retiró con 24 victorias -21 de ellos por KO- y cero derrotas, terminó poniendo precio a su vuelta: “Ella puede ganar cinco, pero yo como vencedora tendré que ingresar 10. Cree que el nivel de habilidad de los luchadores sigue siendo el mismo de antes. Comparen mis primeras 10 peleas con sus últimas 10. He combatido contra excampeonas mundiales”.

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