REGLAMENTO. Cuando hablamos de fútbol lo hacemos siempre tomando como referencia el año 1863, ya que fue en ese momento cuando se fundó The Football Association y entraron en vigor algunas de las normas que aún hoy están vigentes. Sin embargo, el origen del deporte rey hay que buscarlo en algunas manifestaciones lúdicas habituales en las islas británicas e, incluso, en los juegos de pelota que se desarrollaron en diversas partes del planeta desde el siglo II antes de Cristo.

Pero esa es otra historia. El fútbol como tal lo conocemos desde el último tercio del siglo XIX. Y en aquellos primeros años no estaba fijada la duración concreta de un partido de fútbol, aunque la primera noticia de los 90 minutos reglamentarios data de 1866. Después de alguna que otra variación temporal, en 1897 esa duración se hizo oficial y también la distribución de dos tiempos de 45 minutos separados, en aquel momento, por un descanso de 5 minutos de duración.

La reglamentación actual, concretamente en su norma número 7, determina que un partido de fútbol constará de dos periodos iguales de 45 minutos cada uno, los cuales pueden reducirse únicamente por acuerdo entre el árbitro y los dos equipos antes del comienzo del partido siempre y cuando esté permitido por el reglamento de la competición.

El descanso sí que ha variado con el paso de los años y de aquellos cinco minutos de intermedio se ha pasado a una pausa en el medio tiempo no superior a 15 minutos. Además, se permite una breve pausa para beber (no superior a un minuto) en el intervalo del medio tiempo durante el tiempo suplementario.

Aunque la duración oficial de un partido de fútbol es de 90 minutos, muy rara vez el encuentro concluye en ese tiempo concreto. De hecho, el árbitro podrá prolongar cada periodo el tiempo que estime oportuno, sin ningún límite temporal concreto.

Este tiempo perdido puede ser debido a sustituciones, a la evaluación y la retirada de jugadores lesionados, a las pérdidas deliberadas de tiempo, muy habituales, por ejemplo, entre los porteros de los equipos que van ganando, a las sanciones disciplinarias, a las paradas del juego para beber, a los retrasos originados por las comprobaciones y revisiones del VAR, por ejemplo en goles concedidos en fuera de juego, y a cualquier otro motivo no especificado, como es el caso de la celebración de los goles.

Uno de los árbitros asistentes, en este caso el cuarto, es el encargado de mostrar los minutos que hay que prolongar el partido en ambos periodos a través de su tablilla electrónica. En el caso de que no haya ampliación, el colegiado señalará directamente el final del tiempo.

Se puede dar la circunstancia de que el árbitro señale un penalti en los últimos segundos del tiempo añadido y que el lanzamiento de la máxima pena tenga que realizarse fuera de tiempo. En ese caso, se prolongará el periodo hasta que el tiro desde el punto de penalti se haya completado. También habría que actuar de la misma manera en caso de tiro libre o saque de esquina.

En choques de eliminatorias, cuando un partido llega al final de los 90 minutos con empate en el marcador está prevista la celebración de una prórroga. Este tiempo suplementario consta de dos periodos de 15 minutos de duración, también susceptibles de ser ampliados por los mismos motivos anteriormente descritos.

 

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