Si por algo se caracterizan todos los deportes es por el juego limpio, aunque en cualquier deporte hay algunas acciones que suelen estar sancionadas de distintas formas. El fútbol, por ejemplo, es uno de los deportes que sanciona sus acciones mediante el uso de tarjetas. Aunque en sus comienzos el fútbol contaba con sanciones, estas no eran tan visibles como en la actualidad. En los primeros años del fútbol profesional no existían las tarjetas amarillas ni las tarjetas rojas, hubo que esperar hasta el año 1970 para ver las primeras amonestaciones. Las tarjetas se instauraron en el Mundial de Fútbol celebrado en México 1970. En aquel año un árbitro inglés llamado Ken Aston tuvo la idea tras arbitrar un partido del Mundial de Fútbol de Chile 1962, uno de los más polémicos en la historia del fútbol.

Ese Mundial, que fue uno de los más violentos, llevó al árbitro a considerar la necesidad de establecer un código visible. La idea le vino al observar un semáforo en una calle de Londres, la tarjeta amarilla simbolizaría el primer aviso a un jugador amonestado y la tarjeta roja sería la sanción definitiva. El árbitro explicó su idea al Comité Técnico de Árbitros, quienes lo aprobaron para el Mundial de Fútbol de México 1970. Pero la primera tarjeta roja no apareció hasta 1974, en el Mundial de Fútbol de Alemania.

A pesar de que es prácticamente imposible tener un registro de todas las tarjetas, amarillas y rojas, que se han sacado en la historia del fútbol, la aparición de Internet hizo que esto fuera más sencillo. Además la aparición del VAR ha hecho que la labor de los árbitros mejore mucho, afectando también a las tarjetas rojas mostradas. El Comité Técnico de Árbitros explicaba hasta el momento, en la Liga de Fútbol Española se han mostrado 15 tarjetas rojas directas, 4 de ellas señaladas por el VAR.

Como bien explica la FIFA, sólo podrán recibir alguna tarjeta los jugadores que se encuentren en el campo, que ya hayan sido sustituidos o que vayan a sustituir a otro futbolista. Pero aunque el partido termine, el árbitro podrá seguir amonestando a los jugadores, en la Primera División española hemos vivido muchos casos en los que un jugador ha resultado expulsado tras el final del partido.

La FIFA explica que hay 7 infracciones según las cuales un árbitro podría expulsar a un jugador con tarjeta roja:

  1. Ser culpable de juego brusco.
  2. Ser culpable de conducta violenta.
  3. Escupir a un adversario o a cualquier otra persona.
  4. Impedir con mano intencionada un gol o malograr una oportunidad manifiesta de gol (esto no vale para el guardameta dentro de su propia área penal).
  5. Malograr la oportunidad manifiesta de gol de un adversario que se dirige hacia la meta del jugador mediante una infracción sancionable con tiro libre o penal.
  6. Emplear lenguaje o gesticular de manera ofensiva, grosera u obscena.
  7. Recibir una segunda amonestación en el mismo partido.

La FIFA entiende por juego brusco emplear una fuerza excesiva o brutalidad contra un rival cuando disputa el balón en juego. Cuando un jugador se ha excedido en el uso de su fuerza y corre el peligro de lesionar al adversario. Siempre que un defensa arremeta el balón de frente, por un lado o por detrás, empleando una o ambas piernas y poniendo en peligro al rival será culpable de juego brusco grave. Además, en estos casos el árbitro no deberá aplicar la ventaja a no ser que exista la oportunidad de marcar un gol.

Se considerará conducta violenta si se emplea fuerza excesiva contra un rival sin que el balón esté en disputa entre los dos. Esta puede ocurrir dentro o fuera del terreno de juego y estando o no el balón en juego. También se considera conducta violenta emplear brutalidad contra un compañero, espectador, otro árbitro o cualquier otra persona del partido.

Con respecto a los goles, la FIFA considera que hay dos tipos de infracciones sancionables relacionadas con el hecho de impedir o malograr una ocasión manifiesta de gol. La primera sucede si un defensa o cualquier otro jugador impide al adversario marcar un gol tocando el balón con la mano. La segunda cuando un defensa impide una oportunidad manifiesta de marcar gol mediante una infracción sancionable de tiro libre o penati.

Como las infracciones de impedir una ocasión manifiesta de gol suelen ser muy dudosas, la FIFA decidió aclarar los criterios que el árbitro debe seguir para decidir cuando se trata de una ocasión manifiesta de gol y cuando no. Habrá que tener en cuenta la dirección del juego, el lugar de la falta, la proximidad del balón, la probabilidad de controlar el balón, el lugar y número de defensas y por último la oportunidad de marcar.

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